Narciso Cerezo

Tecnología y emprendizaje

Marzo del 2008

El dichoso hosting

Cuando empezamos con Elondra contratamos un servidor dedicado en Arsys, no es que fuera mal en términos generales, pero como tuvieras un problema ya te podías dar por jodido. La atención era pésima.
Así que decidimos cambiar, comprar también algún servidor para ponerlo en housing, y llevarnos los trastos a otro datacenter.
Elegimos Abansys, que por aquel entonces estaba en el datacenter de Colt en Valencia, y eso para mi al menos era cierto nivel de garantía y con un precio muy razonable.
Al principio la cosa fue muy bien, incluido el soporte telefónico y las manos remotas (sólo hizo falta una vez).
Luego hicieron una migración, creo según me comentó alguien de su competencia que hacia BT, aunque no lo tengo claro.
El caso es que en esa migración empezaron los problemas, y la atención fue bastante mala. Pensamos "bueno, las migraciones son siempre problemáticas, luego volverán al mismo nivel". Pero no, la cosa ha ido de mal en peor sobre todo con la conectividad, así como con apagones de botón sin avisar, y teléfonos que no contestan. Entendámonos, no es que fuera todo nefasto, pero la cosa no iba como debiera.
Pero este viernes pasado fue el colmo. Estuvimos mínimo 7 horas sin conectividad, y en pleno día (de 14:00 a 21:00 aprox). Según me dijo un amigo el problema era de la red en Valencia, que andaban todos como locos. Eso hasta lo puedo entender, y es culpa nuestra tener todos los huevos en la misma cesta. Que papeleta con nuestros clientes...
El tema importante es que no cogían el teléfono, saltaba la centralita y de repente te colgaban, supongo que cuando saltara a algún operador. Entiendo que estuvieran saturados, pero si coges el teléfono y dices "si tenemos tal problema, estamos tratando de solucionarlo o lo que sea, y esperamos que esté resuelto en x tiempo" pues por lo menos tienes informado al personal.
Sin embargo como nos tenían era como un mono cabreado, ya que la propia página de ellos no funcionaba, así que no podía enviarles un ticket; mi servidor de correo también estaba allí, así que no podía mandarles un correo; me colgaban el teléfono (es un 902, así que encima cada llamada cuesta).
Tras esta "grata" experiencia hemos tomado una decisión y hemos empezado ya a materializarla, de momento la cosa pinta muy bien.
Hemos contratado un servidor (para probar) en un datacenter muy grande europeo (pero no de España). Los servidores son mucho mejores de características, más baratos, con buena conectividad y casi lo mejor de todo: puedes hacer de todo con ellos en remoto (reiniciarlo en soft, reiniciarlo en hard, reinstalar el sistema operativo eligiendo el particionamiento con el sistema que quieras de los que ofrecen, hacer que arranque en red, en modo rescate, con un kvm remoto, puedes añadir discos duros usb o flash que te cobran solo por instalarlos, tienes ip de failover, monitorización y alertas automáticas, monitorización del ancho de banda). Vamos, que son como la noche y el día, al menos de momento.
Lo que haremos será elegir con cuidado el datacenter que será el principal, que tiene pinta que va a ser este que digo si sigue como va. Pasar los servicios allí, y tener en otros dos sitios diferentes más servidores más pequeños sincronizados con los principales para que hagan de backup. Así a las malas no nos quedamos nunca sin servicio y además tenemos un nivel de redundancia máximo.
Ya os contaré como va la aventura.

Disclaimer: esto, por supuesto, es mi experiencia personal. La de otros puede ser diferente.

Muerte por PowerPoint

Así es como denominan muchos el efecto que causan el 95% de las presentaciones PowerPoint que sufrimos habitualmente, tanto cuando somos espectadores como cuando somos ponentes.
En palabras del gran comunicador Seth Godin "está bien, exagero, el 99% de las presentaciones apestan".
Hace unas semanas llegó a mi conocimiento la existencia de un nuevo libro llamado "presentation zen - ideas simples para el diseño y ejecución de presentaciones", del especialista Garr Reynolds.
Venía recomendado por un famoso emprendedor de Internet y capitalista de riesgo, Guy Kawasaky, así como por otras figuras importantes de la comunicación y la "web 2.0" como el mencionado Seth Godin.
Guy Kawasaky escribe el prólogo de este increíble libro en el que también aportan granos de sabiduría Seth Godin o Nancy Duarte entre otros.
Hace sólo unos días que lo recibí tras mi pedido a Amazon, y no pude parar hasta terminar de leerlo. Fue como una liberación. Yo sabía que mis presentaciones, en las que seguía las reglas aprendidas en Compaq, no eran tan malas como otras que he tenido la desgracia de padecer. Al menos con la regla del 1-7-7 (no más de un tema, no más de siete frases de no más de siete palabras) las diapositivas quedan legibles.
Sin embargo, la experiencia me decía que aún así apestaban, que resultaban aburridas, que no impactaban, y que total, para leer lo que pone en la pantalla para eso voy pasando las diapositivas sentado sin hablar y que la gente lea tranquilamente, o mejor, se la envío por correo y me ahorro el viaje.
En el libro nos dice muchas cosas interesantes, aunque tres de las más importantes son:
  1. "o veo la película o leo los subtítulos"
  2. "una imagen vale más que mil palabras"
  3. "menos es más"
Esto se traduce en que las diapositivas no son un documento para entregar ni para leer, para eso están los textos que se hacen con el Word (o mejor con OpenOffice Writer), sino que son un apoyo emocional para las palabras de quien presenta, algo que debe dar fuerza y que debe ayudar a comprender a quien ve la presentación y sobre todo, a recordar.
Una presentación no puede tener sentido sin las palabras de su presentador, puede dar una línea argumental, pero no contar lo que va a contar el presentador.
Con poco tiempo para asimilar aún los conceptos y aplicar los consejos del libro, ya he comenzado a usar sus ideas y he hecho una presentación que colgaré pronto para que podáis verla todos. No es más que un primer tímido paso, pero creo que la diferencia es tan grande que sin duda alguna seguiré progresando. Creo además que la presentación que hice al cliente fue mucho mejor que cualquier otra de las que he hecho, y han sido unas cuantas.
Otra de las cosas en las que incide Garr es que las personas aprendemos con historias, no con cataplasmas asépticas de hechos y listas de puntos. Cuando no existía el lenguaje escrito, la sabiduría y la historia se transmitían de generación en generación mediante cuentos. Los niños adoran aprender con las moralejas de los cuentos, con los valores que transmiten, con las experiencias.
Y esa es otra de las cosas que debe hacer un buen presentador, contar historias, poner pasión y poner su propia experiencia personal en lo que cuenta. Sólo así llegamos de verdad, interesamos y hacemos que los que han venido a vernos no se vayan pensando en que han perdido una valiosa hora de tiempo.
Lo cierto es que son demasiadas cosas interesantes las que cuenta el libro en sus poco más de 200 páginas como para trasladarlas aquí, menos aún cuando lo tengo tan reciente, pero recomiendo su lectura a todo aquel que tenga que hacer presentaciones o comunicar algo a una audiencia.