Narciso Cerezo

Tecnología y emprendizaje

Muerte por PowerPoint

Así es como denominan muchos el efecto que causan el 95% de las presentaciones PowerPoint que sufrimos habitualmente, tanto cuando somos espectadores como cuando somos ponentes.
En palabras del gran comunicador Seth Godin "está bien, exagero, el 99% de las presentaciones apestan".
Hace unas semanas llegó a mi conocimiento la existencia de un nuevo libro llamado "presentation zen - ideas simples para el diseño y ejecución de presentaciones", del especialista Garr Reynolds.
Venía recomendado por un famoso emprendedor de Internet y capitalista de riesgo, Guy Kawasaky, así como por otras figuras importantes de la comunicación y la "web 2.0" como el mencionado Seth Godin.
Guy Kawasaky escribe el prólogo de este increíble libro en el que también aportan granos de sabiduría Seth Godin o Nancy Duarte entre otros.
Hace sólo unos días que lo recibí tras mi pedido a Amazon, y no pude parar hasta terminar de leerlo. Fue como una liberación. Yo sabía que mis presentaciones, en las que seguía las reglas aprendidas en Compaq, no eran tan malas como otras que he tenido la desgracia de padecer. Al menos con la regla del 1-7-7 (no más de un tema, no más de siete frases de no más de siete palabras) las diapositivas quedan legibles.
Sin embargo, la experiencia me decía que aún así apestaban, que resultaban aburridas, que no impactaban, y que total, para leer lo que pone en la pantalla para eso voy pasando las diapositivas sentado sin hablar y que la gente lea tranquilamente, o mejor, se la envío por correo y me ahorro el viaje.
En el libro nos dice muchas cosas interesantes, aunque tres de las más importantes son:
  1. "o veo la película o leo los subtítulos"
  2. "una imagen vale más que mil palabras"
  3. "menos es más"
Esto se traduce en que las diapositivas no son un documento para entregar ni para leer, para eso están los textos que se hacen con el Word (o mejor con OpenOffice Writer), sino que son un apoyo emocional para las palabras de quien presenta, algo que debe dar fuerza y que debe ayudar a comprender a quien ve la presentación y sobre todo, a recordar.
Una presentación no puede tener sentido sin las palabras de su presentador, puede dar una línea argumental, pero no contar lo que va a contar el presentador.
Con poco tiempo para asimilar aún los conceptos y aplicar los consejos del libro, ya he comenzado a usar sus ideas y he hecho una presentación que colgaré pronto para que podáis verla todos. No es más que un primer tímido paso, pero creo que la diferencia es tan grande que sin duda alguna seguiré progresando. Creo además que la presentación que hice al cliente fue mucho mejor que cualquier otra de las que he hecho, y han sido unas cuantas.
Otra de las cosas en las que incide Garr es que las personas aprendemos con historias, no con cataplasmas asépticas de hechos y listas de puntos. Cuando no existía el lenguaje escrito, la sabiduría y la historia se transmitían de generación en generación mediante cuentos. Los niños adoran aprender con las moralejas de los cuentos, con los valores que transmiten, con las experiencias.
Y esa es otra de las cosas que debe hacer un buen presentador, contar historias, poner pasión y poner su propia experiencia personal en lo que cuenta. Sólo así llegamos de verdad, interesamos y hacemos que los que han venido a vernos no se vayan pensando en que han perdido una valiosa hora de tiempo.
Lo cierto es que son demasiadas cosas interesantes las que cuenta el libro en sus poco más de 200 páginas como para trasladarlas aquí, menos aún cuando lo tengo tan reciente, pero recomiendo su lectura a todo aquel que tenga que hacer presentaciones o comunicar algo a una audiencia.